El niño al que nadie le dijo que no se podía hacer…

Este gesto humano de Charlie Simpson que nace de la inocencia de un niño, nos muestra que no es necesario ser una celebridad como Ricky Martin o George Clooney para tener poder de convocatoria. Es suficiente con empatía, coraje y las herramientas adecuadas para movilizar a miles de corazones hacia una causa común. Al pequeño Charlie nadie le dijo que no podía ayudar a otros niños de su misma edad en una isla lejana; tampoco le dijeron que no podía editar su propio contenido y dirigirlo al mundo.

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